jueves, 7 de marzo de 2013

Galarreta debe aprender de Capriles

Por: Gregory Bardales Pereyra
Sociólogo

Henrique Capriles, le ha dado –sin saberlo– una lección al congresista Luis Galarreta, de Alianza por el Gran Cambio. En el mensaje que ofreciera al mundo tras la muerte del presidente Hugo Chávez, el líder de la oposición venezolana declaró que “una cosa es el ser humano y otra sus posiciones y acciones”.


 

El congresista Galarreta ha demostrado que no sabe hacer tal distinción, al negarse a respetar el minuto de silencio que se ofreció en el Congreso por el fallecimiento de Chávez y al celebrar este deceso como una suerte de liberación del pueblo venezolano.


Tal conducta fue catalogada con furia como “vergonzosa” por parte del congresista Daniel Abugattás de Gana Perú, quien además exigió que Galarreta se rectificara. Algún tiempo después, ya más calmado, Abugattás pidió disculpas a nombre del Parlamento “al pueblo venezolano por las infelices declaraciones de este congresista”, (¿“de este infeliz” habría dicho el coprolálico Lisuratás?).

“Si el señor Abugattás quiere hacer un minuto de silencio por la muerte del exdictador es su problema. A mí no me pueden pedir que yo retire la palabra, esa es mi posición política”, decía el congresista Galarreta, mientras Capriles ofrecía un mensaje “desde el respeto” y “desde la responsabilidad”, sin que ello signifique abdicar a su posición ideológica. Capriles lo tiene muy claro, según sus propias palabras: nunca fue enemigo de Chávez, sólo su adversario político.

Cuando Galarreta asegura que el pueblo venezolano se siente “liberado” con el deceso de Chávez, es incapaz de advertir que él mismo necesita liberarse de la dictadura de su propia ideología, que más temprano que tarde le hará perder de vista su propia humanidad.

No deja de llamarnos la atención que la muerte sea celebrada precisamente por alguien con una discapacidad física, la cual adquiere inevitable notoriedad cuando el congresista blande sus garfios con vehemencia en su disputa con Abugattás. Todos usamos prótesis, algunos usan prótesis físicas insertadas en el cuerpo (brazos y piernas ortopédicos, por ejemplo); la mayoría, prótesis físicas no insertadas en el cuerpo (celulares, computadoras, dinero, etc.); otros usamos prótesis intangibles, pero sea cual sea la naturaleza de las prótesis, éstas siempre cumplen la misma función: vienen a paliar el dolor de alguna pérdida y de esa forma nos permiten continuar con nuestra existencia.

Es el dolor de la pérdida en el otro lo que se le olvida a Galarreta. Porque cuando “comprendemos los sentimientos de dolor”, como Capriles, entonces es cuando nos encontramos frente a frente con la dimensión exacta de lo que significa ser un ser humano y esto es lo que nos separa de las hienas.

Recuérdelo siempre, señor congresista Galarreta: “una cosa es el ser humano y otra sus posiciones y acciones”. No sea tan duro, se nos ha ido un ser humano, y no cualquier ser humano, se trata de uno muy amado por millones, no sólo en su patria sino en el mundo entero; igualmente odiado por muchos, no lo dudo, pero qué personaje que ha dejado huella en la historia no provoca las mismas polarizaciones.

Bien por Capriles y bien por la derecha venezolana. Cuánto tiempo más faltará para encontrar este mismo nivel de madurez política en nuestra tan cuadriculada y a veces des-almada derecha lorcha.

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